dimarts, 14 de desembre de 2010

Manolito de Linares I


- Y cómo dices que la llamaban?

- Manolito de Linares

- No me suena… por aquí debía de tener algún otro mote

- Bueno de Linares no era, creo que era de cerca de Guadalimar pero como era un nombre largo y poco rumboso, ella se lo cambió por Linares. Cierto que Manuel en el DNI bien puesto estaba, lo tuve en la mano cuando lo de la policía.

- Y dices que la asesinaron?

- Claro! Bien muerta que la vi, tendida en medio de un charco de sangre entre la cocina y el comedor, fue horrible. Entramos con el propietario del piso que tenia las otras llaves de la puerta y la policía. Como de película.

- Pero este Manolito ya estaba jubilado y vivía allí todo el año?

- Sí no se llevaba muy bien con la hermana del pueblo, su única familia y cuando se jubilo alquilo el piso de encima mío en este pueblo de Marruecos, le gustaba mucho el mar y aunque este pisito queda a unos 3 kilómetros de la costa, llega el aire fresquito del Atlántico.

- Pues este vecino era un peligro

- Tenía la cabeza un poco loca y el culo también. Le gustaban jovencitos de mala vida, que quieres… a cada uno le va lo que le va. Pero era muy buena persona.

- Vosotros os veíais mucho verdad?

- Cada día bajaba a desayunar con nosotros a por el cortadito y las tortas de Inés Rosales que nos traíamos de Ceuta, era muy loco y muy divertido y siempre teníamos la película de lo que había hecho el día anterior, sus manejos con los chicos, sus comidas con otros españoles que nosotros apenas tratábamos, en fin un no parar.

- Y como se enteró la policía?

- Niño pareces tonto. No te digo que cada día bajaba a por el café, pues aquel lunes no bajó. Y nosotros venga esperar y tampoco oíamos ningún ruido, pensábamos que se había dormido después de alguna noche toledana, a las doce la Juani subió a ver que pasaba, llamo a la puerta, se dejó los nudillos allí de tanto picar y nada… ningún ruido en el piso, tampoco estaba el coche aparcado delante de casa. Esto olía mal.

- No pensasteis que se podía haber ido a la playa? Si no estaba el coche?

- Mira esto era imposible porque la Manoli jamás piso la playa y si cogía el coche para ir al súper, que lo teníamos lejos de los bloques, siempre que iba hablaba con la Juani y le pedía la lista de la compra, en esto sí, era muy servicial, la pobre.

- Bueno y la policía cuando entra?

- Mira yo estaba negro con todos los nervios en la boca del estomago, porque sabia que allí arriba algo malo, malísimo pasaba, me fui al bloque contiguo que es donde vive el Sr. Ahmed que es el propietario de todos los cuatro pisos de este bloque para que con sus llaves poder entrar en el piso, pero antes de ir para casa con el Sr. Ahmed, pasamos por el cuartelillo de la policía para que nos acompañaran a abrir un piso, cuyo inquilino no estaba presente.

-Y qué más. No te pares.

- Dos aburridos y cansinos policías de mediana edad nos acompañaron y el Sr. Ahmed como dueño del inmueble abrió la puerta. La Juani no podía de emoción y no quiso ver ni entrar siquiera. Entramos los cuatro, la policía delante y el Sr. Ahmed y yo detrás y vimos a la pobre Manoli en calzoncillos y camiseta imperio tendida en el suelo encima de una mancha enorme de sangre negra que llenaba media estancia y con toda la garganta rebanada de un tajo y los ojos abiertos mirando al techo. Te digo nene, una imagen que no podré olvidar en la vida.

- Y supisteis que le pasó?

- Esto te lo cuento otro día! Me duele la cabeza de tanto recordar…


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